Lesiones del Tendón de Aquiles

¿Qué es el tendón de Aquiles? Es el tendón más grande y fuerte del cuerpo humano. Se encuentra en la parte posterior del tobillo y conecta los músculos de la pantorrilla (el gastrocnemio y el sóleo) con el hueso del talón (calcáneo). Este tendón juega un papel crucial en la capacidad de caminar, correr y saltar, ya que transmite la fuerza generada por los músculos de la pantorrilla al pie, permitiendo la flexión plantar del tobillo.

El tendón de Aquiles es fundamental para actividades diarias como caminar y correr, así como para deportes que implican movimientos explosivos como el salto y la carrera. Debido a su ubicación y función, el tendón de Aquiles está sujeto a tensiones considerables y puede estar en riesgo de lesiones, especialmente en personas activas y deportistas.

Factores de Riesgo

Las lesiones del tendón de Aquiles son lesiones deportivas muy frecuentes que pueden ocurrir como resultado de una variedad de factores, incluyendo:

1. Sobrecarga: Las lesiones del tendón de Aquiles a menudo son causadas por una tensión excesiva o un uso excesivo del tendón, especialmente en actividades que implican correr, saltar o pivotar repetidamente.

2. Debilidad muscular: La debilidad o el desequilibrio muscular en los músculos de la pantorrilla pueden aumentar el riesgo de lesiones del tendón de Aquiles.

3. Factores anatómicos: Algunas personas tienen una predisposición genética a las lesiones del tendón de Aquiles debido a la estructura de su pie, como el pie plano o el arco elevado.

  1. 4. Edad: A medida que envejecemos, el tendón de Aquiles puede perder elasticidad y flexibilidad, lo que aumenta el riesgo de lesiones.

Las lesiones del tendón de Aquiles pueden presentarse en diferentes formas, incluyendo:

Tendinitis: Inflamación del tendón de Aquiles, generalmente causada por sobrecarga o uso excesivo.

Tendinosis: Degeneración crónica del tendón, que puede desarrollarse con el tiempo como resultado de microtraumatismos repetidos.

  1. Ruptura Aguda del tendón de Aquiles: Una rotura parcial o completa del tendón, que puede ocurrir repentinamente durante una actividad explosiva o como resultado de una degeneración crónica.
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  3. Ruptura Crónica del tendón de Aquiles: Generalmente cuando luego de una lesión de tendón de Aquiles no ha sido diagnósticada por más de 3 semanas.  
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Lesiones de Tendón de Aquiles

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de una lesión del tendón de Aquiles pueden incluir dolor en la parte posterior del tobillo, sensibilidad y rigidez en el tendón, hinchazón, dificultad para caminar o levantar los talones, y en casos de ruptura, puede haber un sonido de «chasquido» acompañado de un dolor intenso. Los pacientes refieren una sensación de un piedrazo en la pierna.

En el exámen físico vamos a encontrar el signo del hachazo, signo de Thompson y dificultad para elevarse en puntillas.

¿Cómo se Diagnostica?

  1. Pruebas de diagnóstico por imágenes:

    • Ecografía: Es una herramienta útil para evaluar la estructura del tendón de Aquiles, identificar áreas de inflamación o degeneración, y determinar la gravedad de la lesión.
    • Resonancia magnética (RM): Proporciona imágenes detalladas de los tejidos blandos, incluido el tendón de Aquiles, lo que puede ayudar a confirmar el diagnóstico y evaluar la extensión de la lesión. Util en lesionde crónicas.
    • Radiografías: Aunque las lesiones del tendón de Aquiles no son fácilmente visibles en radiografías estándar, pueden realizarse para descartar otras lesiones, como fracturas asociadas.

¿Cúal es su Tratamiento?

  1. El tratamiento específico recomendado dependerá de la gravedad de la lesión, la actividad del paciente y otros factores individuales. Es importante buscar atención médica si se sospecha una lesión del tendón de Aquiles para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado. La rehabilitación después del tratamiento es fundamental para optimizar los resultados a largo plazo y prevenir la recurrencia de lesiones.
    1. Intervenciones quirúrgicas:

      • Tenotomía percutánea: En algunos casos de tendinopatía crónica o tendinosis resistente al tratamiento conservador, se puede realizar una tenotomía percutánea, un procedimiento en el que se hacen pequeñas incisiones para eliminar tejido dañado y promover la curación.
      • Reparación del tendón de Aquiles: En el caso de una ruptura completa del tendón de Aquiles, es necesaria una reparación quirúrgica para volver a unir los extremos del tendón.
      • Reconstrucción del tendón: En casos graves de ruptura o degeneración crónica, puede ser necesaria una reconstrucción del tendón utilizando injertos de tejido autólogo o sintético.

Recuperación Postoperatoria

Después de una cirugía de tendón de Aquiles, la fisioterapia es crucial para una recuperación completa. Comienza con medidas para controlar el dolor e inflamación, seguido por movilización pasiva y activa del tobillo para restaurar el rango de movimiento. Se avanzará gradualmente a ejercicios de fortalecimiento específicos para los músculos de la pantorrilla, incluyendo el tendón de Aquiles, y se trabajarán el equilibrio, la estabilidad y la función del tobillo. Se incluirá educación sobre el manejo adecuado del tobillo y la prevención de recaídas. El objetivo es restaurar la fuerza, flexibilidad y función del tendón de Aquiles y los músculos circundantes, preparando al paciente para un retorno seguro a las actividades normales y deportivas. El cumplimiento diligente del plan de tratamiento y las recomendaciones del fisioterapeuta son esenciales para optimizar los resultados de la cirugía y minimizar el riesgo de complicaciones.

Traumatólogo, Subespecialista en Reconstrucción Articular (UNAM)

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Traumatólogo en Quito

Dr. Juan Mendoza S.

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